A veces nos pide empezar de nuevo porque todavía tenemos algo importante que entregar.
Mis nietos crecieron.
La casa volvió a llenarse de risas.
De zapatos pequeños junto a la puerta.
De dibujos pegados en la nevera.
De voces llamándome “abuela”.
Y cada vez que alguien me preguntaba cómo había logrado criar a cuatro niños a mi edad, yo sonreía.
Porque la respuesta era sencilla.
No lo hice sola.
Mi hija estuvo conmigo en cada decisión.
En cada abrazo.
En cada noche difícil.
Ella dejó una caja enorme en mi