aniversario.
Compré una pequeña caja de madera y dentro puse 3 pares de calcetines diminutos junto a la primera ecografía.
Nunca pude entregársela.
3 días antes de nuestro aniversario, Mauricio revisó mi teléfono.
Vio mensajes de la doctora.
Había frases sobre citas privadas.
Resultados confidenciales.
Una dirección distinta a la clínica habitual.
Mauricio decidió que estaba viendo a otro hombre.
Y una vez que esa idea entró en su cabeza, dejó de escuchar.
—No existe ningún amante —le dije aquella noche.
—Entonces dime quién te escribe.
—Déjame explicarte.
—Explícame por