qué llevas semanas escondiéndome mensajes.
Corrí hasta el dormitorio.
Saqué la carpeta médica.
Regresé con la ecografía en las manos.
Mauricio ni siquiera la abrió.
La lanzó sobre la mesa.
—No pienso participar en esta actuación.
—Estoy embarazada.
Se quedó inmóvil.
Pensé que por fin me escucharía.
Entonces dijo las palabras que jamás olvidé.
—Si estás embarazada, ni siquiera sé si es mío.
Sentí que algo dentro de mí se rompía.
—Son tuyos.
—¿Son?
Aquel plural debería haberlo detenido.
No lo hizo.
48 horas después, sus abogados me entregaron documentos