Ricardo dejó de sonreír.
Vanessa se quedó inmóvil.
-No entiendo.
-Claro que entiende -dijo Arturo.
Sobre la pantalla apareció la primera operación.
Hotel de lujo.
78,600 pesos.
Registrado como seminario con clientes.
Después apareció otra.
Una cena por 46,000 pesos.
Reportada como reunión de captación.
Otra.
Un reloj de 310,000 pesos.
Registrado como obsequio institucional para un cliente que declaró por escrito jamás haberlo recibido.
Ricardo empezó a mover la pierna debajo de la mesa.
-Debe existir un error contable.
Vanessa asintió demasiado rápido.
-Seguramente alguien clasificó