Mientras compraba un regalo en Madrid, mi ex me tiró al suelo ante su prometida, seguro de que yo seguía siendo la mujer pobre que abandonó. Sonrió: «Sigues exactamente donde te dejé». No lloré; pedí conservar las cámaras y detuve a mis escoltas con un gesto… Entonces vio mi alianza y al hombre que caminaba hacia nosotros.

17 minutos después de la escena.

Rafael Valdés había recibido ya 3 llamadas.

La primera procedía de la dirección de la galería comercial.

La segunda, de un importante cliente que había reconocido a Álvaro en el vídeo grabado por uno de los compradores.

La tercera era de Beatriz.

Había roto el compromiso.

—Rafael, puedo explicarlo.

—Espero que puedas —respondió el socio—, porque en el vídeo pareces patear deliberadamente a una mujer y después amenazarla utilizando el nombre de este despacho.

—Ella es mi ex.

Valdés se quedó mirándolo.

—¿Eso mejora