Mientras compraba un regalo en Madrid, mi ex me tiró al suelo ante su prometida, seguro de que yo seguía siendo la mujer pobre que abandonó. Sonrió: «Sigues exactamente donde te dejé». No lloré; pedí conservar las cámaras y detuve a mis escoltas con un gesto… Entonces vio mi alianza y al hombre que caminaba hacia nosotros.

Cuando Lucía no podía pagar las facturas, era porque ella «carecía de ambición».

Cuando la abandonó, aseguró que lo hacía porque ella lo estaba frenando.

Incluso ahora pretendía culpar a Adrián por unas consecuencias que habían empezado antes de que Adrián apareciera.

Salió de la oficina sin despedirse.

Beatriz no respondió a sus llamadas.

Su padre tampoco.

Aquella misma noche recibió un mensaje de ella:

«No me asusta que tuvieras una relación complicada. Me asusta haberte visto disfrutar humillando a una mujer cuando creías que no podía defenderse».

Álvaro leyó