La expresión de Robert cambió. Parecía haberse dado cuenta de que ya había dicho demasiado.
En ese momento, mi padre regresó.
Me levanté bruscamente.
—¿Mi madre te entregó una bebé y desapareció? ¿Ha estado viva todo este tiempo?
Mi padre no respondió.
Su silencio pareció una respuesta.
Agarré mi bolso.
—Me has mentido toda mi vida.
—Emily, siéntate.
—Crecí creyendo que mi madre estaba muerta por tu culpa. Y ahora descubro que quizá sigue viva en algún lugar.
—Por favor, abre el sobre.
—No quiero tu dinero.
—No hay dinero