teléfono.
Era Marta Rivas.
Lucía respondió sin apartar la vista de Sergio.
—Ya encontré los documentos.
Marta le pidió que no entregara nada, que conservara los originales y que no discutiera sobre la autenticidad de la firma delante de la familia.
Lucía hizo exactamente eso.
La conversación fue breve.
Después guardó la carpeta en una bolsa que llevaba consigo.
Sergio intentó acercarse.
—Podemos arreglar esto entre nosotros.
Lucía negó.
—Eso era lo que querías cuando yo estaba lejos.
Pilar apareció en la escalera.
Por primera vez parecía no saber qué