calma, repitiendo cada explicación hasta que Clara pudo procesarla.
Ella observó la imagen durante varios minutos.
Tres.
Después de 11 años escuchando que nunca podría darle descendencia a los Valdés, llevaba tres vidas dentro de ella el mismo día que aquella familia la había expulsado por considerarla incapaz de darles un heredero.
Clara no llamó a Álvaro.
Esa fue su primera decisión verdaderamente difícil.
Podía imaginar lo que ocurriría si él se enteraba de inmediato.
Mercedes hablaría del apellido.
Álvaro hablaría de sus derechos como padre.
Y probablemente ambos intentarían