estaba recuperando una vida anterior a él.
Clara tampoco utilizó su nueva posición para destruirlo.
Se negó a convertir el divorcio en una competencia de humillaciones.
Pidió únicamente una separación clara de lo que correspondía a cada uno.
Cuando Álvaro intentó recordarle cuánto había pagado durante el matrimonio, Clara puso sobre la mesa sus propios años de trabajo doméstico, las oportunidades profesionales que había abandonado y las decisiones que ambos habían tomado como pareja.
No levantó la voz.
Ya no necesitaba convencerlo de su valor.
La revelación del embarazo llegó