que Clara había elegido para asistir como invitada desapareció de la habitación donde había sido colocado.
En su lugar dejaron otro.
Blanco.
Demasiado parecido a un vestido de novia para que pudiera considerarse un error.
La intención era evidente.
Si Clara se lo ponía, podrían acusarla de intentar robar protagonismo a Irene.
Si se negaba y armaba una discusión, Mercedes tendría la escena que llevaba días esperando.
Clara miró el vestido durante unos segundos.
Luego llamó a sus hijos.
Los tres vestían de azul.
Habían llegado con ella esa mañana