era mucho más joven, de pie junto a un hombre que se parecía tanto a él que se me encogió el corazón. Sonreían con un fondo de montañas verdes y nubes bajas.
En el reverso, escritas a mano, solo había unas pocas palabras:
Roberto y Tadeo.
Costa Rica, 1978.
Me quedé mirando ese nombre como si fuera a resonar y explicar mis cuarenta y cinco años de matrimonio.
¿Quién era Tadeo?
¿Por qué mi esposo nunca lo había mencionado?
El vuelo fue largo, incómodo y más silencioso de lo que
En el reverso, escritas a mano, solo había unas pocas palabras:
Roberto y Tadeo.
Costa Rica, 1978.
Me quedé mirando ese nombre como si fuera a resonar y explicar mis cuarenta y cinco años de matrimonio.
¿Quién era Tadeo?
¿Por qué mi esposo nunca lo había mencionado?
El vuelo fue largo, incómodo y más silencioso de lo que