mi familia ya no existiría.
Y yo estaba ahí.
Escuchando.
Sola.
Rodeada de personas que se suponía que eran mi familia.
El efecto de las pastillas volvió a golpearme.
La habitación comenzó a sentirse distante.
El sonido del océano se mezcló con sus voces.
Sabía que no podía enfrentar a los tres.
No en ese estado.
No mientras apenas podía mantenerme de pie.
Tampoco podía volver al camarote y actuar como si nada hubiera ocurrido.
Porque desde ese momento ya no estaba intentando salvar una luna de miel.
Estaba intentando