TE SIRVIERON COMIDA PARA PERROS EN TU PROPIO 70O CUMPLEAÑOS, ASÍ QUE CANCELASTE LAS CARTAS Y EXPUSISTE EL SECRETO QUE ESCONDÍAN TU HIJO Y SU NOVIAKARA

“No puedes hacer eso”.

La miras.

– Sí, puedo.

Luis golpea su mano sobre la mesa.

“Esta es mi casa también”.

“No”, dices. “Es la casa que compramos tu madre y yo. Eres un invitado que se olvidó de que era uno”.

Su rostro se tuerce.

“Soy tu hijo”.

– Sí. Y de alguna manera, eso me hizo tolerar que hubiera llamado robo de cualquier otra persona”.

Karla te apunta.

“¿Realmente estás tirando a una mujer a la calle?”

Miras su estómago.

Luego en su cara.

“No. Le doy a dos adultos