loca.
En cuanto dijo eso, negué con la cabeza.
—No pienso eso.
Historia
—Pero tienes miedo de mí.
Quise decir que no.
Pero no habría sido completamente cierto.
Yo no tenía miedo de ella.
Tenía miedo de lo que le estaba pasando, de algo que ninguno de los dos entendía.
Unos minutos después, Emma finalmente admitió que el incidente de la biblioteca no había sido el primero.
Durante las dos semanas anteriores casi no había dormido.
Al principio, simplemente se acostaba tarde por el trabajo de la universidad.
Después