profundamente avergonzada.
Seguía diciendo que no quería que nadie en la universidad se enterara.
Tenía miedo de que la gente empezara a mirarla de otra manera.
Pero la semana siguiente aceptó reducir temporalmente sus clases y seguir trabajando con profesionales.
Los primeros días no fueron fáciles.
A veces decía que ya se sentía perfectamente bien y que no necesitaba más ayuda.
Y al día siguiente, la ansiedad regresaba.
Pero poco a poco algo empezó a cambiar.
Fiestas y eventos de temporada
Empezó a dormir mejor.
Estaba más tranquila.
Las