hacia la puerta.
Nadie la detuvo.
Y eso fue quizá lo que más le dolió.
Después de tres años pagando aquella casa, nadie salió detrás de ella.
Nadie dijo que no se fuera.
Nadie le pidió que se quedara.
Peyton cruzó la puerta.
La cerró.
Y se quedó unos segundos en silencio antes de continuar.
Dentro de la casa, Beatrice volvió a la mesa.
Susan miró su celular.
Craig permaneció de pie.
La cena seguía allí.
Los platos seguían servidos.
Pero la persona que había preparado aquella comida ya no