soportara.
Y había soportado mucho.
Durante tres años había pagado la hipoteca del departamento en Northwood.
También había pagado mantenimiento.
Advertisement
Luz.
Agua.
Gas.
Despensa.
Y una parte importante de los gastos de Beatrice y Susan.
Al principio, la presencia de ambas en la casa tenía una explicación sencilla.
Se quedarían unas semanas.
Advertisement
Eso era todo.
Un favor temporal.
Una solución mientras resolvían sus cosas.
Pero las semanas se convirtieron en meses.
Los meses se acercaron a dos años.
Y, poco a poco, la casa dejó de sentirse como