repente, ella también empezó a llorar.
—Mamá… ¿qué pensabas que estaba pasando?
No pude responder.
Daniel caminó lentamente hacia el escritorio y tomó una carpeta azul.
—Supongo que la sorpresa ya se arruinó.
Puertas y ventanas
La abrió y me la entregó.
El nombre de Emma estaba impreso en la primera página.
Debajo aparecía el logotipo de una de las universidades de la ciudad.
No entendía nada.
Entonces leí las palabras:
Beca Nacional para Jóvenes Chefs — Ronda Final.
—¿Qué es esto? —pregunté.
Emma sonrió entre lágrimas.
—Mamá, me inscribí en