estaba allí cuando murió?
No contestó inmediatamente.
Eso fue suficiente.
—Dígamelo.
Vicente se volvió.
—El andamio no cayó por accidente.
Las piernas casi dejaron de sostenerme.
Durante 2 años había vivido con una versión sencilla de la tragedia.
Una pieza defectuosa.
Un error.
Mala suerte.
—¿Qué pasó?
—Había personas intentando presionarme. Querían contratos y acceso a terrenos que yo no estaba dispuesto a entregar.
—¿Qué tiene que ver Diego?
Vicente tragó saliva.
—Yo debía estar debajo de ese andamio aquella mañana.
Lo miré sin comprender.
—Diego vio que algo estaba