La hija de 3 años de la empleada imitó la cara enfadada del temido jefe… y lo que él hizo dejó a todos paralizados kara.

Hombres vestidos de traje que jamás explicaban qué hacían allí.

Y una regla que todos los empleados conocíamos.

Nadie entraba al despacho del señor Castañeda sin permiso.

Nadie.

Aquella mañana yo ya había roto otra regla.

Había llevado a mi hija al trabajo.

La niñera me llamó a las 5:40 para decirme que tenía fiebre.

Mi hermana no respondió.

Y yo solo tenía 2 opciones.

Faltar y perder un día de sueldo que necesitaba para pagar la renta.

O llevar conmigo a Mía, de 3 años, y esconderla unas