La hija de 3 años de la empleada imitó la cara enfadada del temido jefe… y lo que él hizo dejó a todos paralizados kara.

horas.

Elegí la segunda.

La instalé en un pequeño cuarto junto a la lavandería con dibujos, jugo y galletas.

—No salgas de aquí, princesa.

—¿Y después helado?

—Después helado.

Debí entender que ningún acuerdo firmado con helado es legalmente vinculante para una niña de 3 años.

A las 9:10 fui a buscarla.

El cuarto estaba vacío.

Sentí que la sangre se me iba a los pies.

Recorrí la cocina.

El patio.

Los baños.

Hasta que escuché su vocecita.

Venía del despacho.

Abrí la puerta apenas unos centímetros.

Mía estaba