La última voluntad de mi esposa fue que buscara a mi primer amor, y lo que descubrí me quebró por dentro kara

y luego se casó conmigo.

—Durante cuarenta años me pregunté si alguna vez te lo habría contado.

—No lo hizo.

Por un momento no pude articular palabra.

—No te lo cuento para que la odies —susurró Anna—. Te lo cuento porque fue tu esposa quien te mandó a buscarme, y creo que quiso que por fin lo supieras.

La miré.

—Anna, ¿alguna vez intentaste buscar a nuestra hija?

—Claro que lo pensé.

—Pero, ¿la buscaste?

—No pude. Fue una adopción privada. No sabía el apellido de la familia, ni dónde