estoy advirtiendo.
Antes de que pudiera preguntarle algo más, Mónica se dio la vuelta y desapareció dentro de su casa.
Me quedé sola bajo la luz de la luna.
Miré hacia los árboles.
Durante años había pensado que Daniel había plantado aquel huerto para alimentar a nuestra familia.
Pero ahora comprendía que quizá había estado protegiendo algo mucho más importante.
Y, por primera vez, tuve miedo de que la muerte de mi esposo no hubiera sido simplemente una tragedia.
Quizá alguien había querido silenciarlo.
Y si eso era cierto…