Una mamá nos mandó un audio que su hija había guardado. Se escuchaba la voz de Nayeli riéndose:
—Mi mamá dice que a la hija de Tomás hay que bajarle lo orgullosa. Que su papá le debe lágrimas a mi familia.
Luego otra voz preguntaba:
—¿Y si los papás se enteran?
Nayeli respondió:
—Mi mamá arregla todo en dirección.
Ese audio cambió la historia.
La supervisión citó a la escuela. Esta vez no estábamos solos. Había otros padres, una representante oficial y la directora ya no sonreía. Αlma Ríos tampoco