Yo manejé unas cuadras, estacioné lejos y regresé caminando…-kara

dejando espacio entre los dos.

—La vecina escuchó tus gritos. Yo también. Ya no me digas que todo está normal.

Lucía apretó las manos hasta ponerse los nudillos blancos.

—Me están molestando en la escuela.

La palabra “molestando” le quedaba chica a lo que empezó a contar.

Primero le escondían la mochila. Luego le rayaron los cuadernos. Después aparecieron notas en su banca: “das asco”, “nadie te quiere aquí”, “lárgate”. Una vez encontró tachuelas dentro de sus tenis. Otra, editaron una foto suya y la pasaron por grupos de WhatsΑpp