marcas rojas de apretar el peluche.
Mark ya estaba en la cama cuando entré a nuestro cuarto.
Dormía de lado.
Respiraba tranquilo.
Yo me acosté junto a él y miré la oscuridad.
Recordé nuestra boda.
Recordé la primera vez que sostuvo a Sophie en el hospital.
Recordé cómo lloró cuando ella nació, o al menos cómo yo creí que lloraba de emoción.
Quería volver a aquella versión de mi vida.
Quería que mi sospecha fuera una sombra ridícula, una deformación de mi cansancio, algo que pudiera confesarle después entre lágrimas