y algo que parecía un mapa de red.
Wendell caminaba despacio, sin decir nada.
Jaylen lo observaba con ojos nerviosos.
—Sé que es un desastre —dijo el niño.
—No —respondió Wendell—. Está organizado por función, no por apariencia.
Jaylen parpadeó.
Entonces sonrió.
Esta vez, una sonrisa sincera.
Wendell se detuvo ante una mesa de madera donde un extraño aparato reposaba entre dos soportes oxidados. Estaba construido con piezas recicladas: trozos de radios viejas, alambre de cobre, un panel solar de jardín agrietado, un motor de juguete, parte de un buje