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Años de reproches y sueños rotos
Desde su más tierna infancia, mi hijo perdió la capacidad de caminar. Aquel diagnóstico truncó por completo las ilusiones de mi esposo, quien siempre había anhelado tener un varón para compartir la pasión del fútbol, repitiendo la tradición que él mismo había vivido junto a su padre.
El destino nos entregó una realidad muy diferente: un muchacho brillante, profundamente bondadoso y valiente, cuya