de que un juez revisara lo ocurrido. Presentaron los mensajes, el pasaje, los registros de las cámaras del aeropuerto y mi declaración.
Dos días después, el juzgado concedió una custodia provisional a mi padre.
Valeria todavía estaba en Cancún, subiendo fotos de cenas, piscinas y atardeceres. En ninguna aparecía yo.
El sobre sobre mi cama
Una semana más tarde, mi madre volvió a Ciudad de México. Yo no estaba allí para verlo, pero Lucía me contó cada detalle porque el notario dejó constancia de todo.
Valeria entró a la casa