hermana.
“¿Entonces por qué papá usó dinero?”
Dejé el frasco sobre la cómoda y me senté en su cama.
—Sé que la extrañas, Tomás.
—No. Si junto suficiente, podemos traerla.
—Mi vida, eso no funciona así. No se puede comprar a una persona. Emilia está con Dios.
—¿Entonces por qué papá usó dinero?
Se me cortó el aire. Tomás miró hacia la puerta. Abajo, Gustavo estaba en la cocina; se escuchaba el agua correr.
—Cuéntamelo desde el principio.
—La primera noche que dormías en el hospital, la abuela fue a