señor Salgado.
Alejandro levantó lentamente la vista.
—¿Y qué le dijo?
—Que usted había decidido remodelar todo el edificio. Que los departamentos con rentas antiguas ya no eran rentables y que tarde o temprano todos tendríamos que salir.
Alejandro sintió un golpe de rabia.
Él había considerado renovar algunas áreas del inmueble, sí.
Pero nunca había autorizado desalojar familias.
Mucho menos de aquella manera.
—Eso es mentira.
—Yo también pensé que podía serlo.
Mariana caminó hasta un cajón y sacó una carpeta de plástico.
Dentro había recibos, copias y hojas