El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita

de treinta años, pero la operación original tuvo un problema.

Sacó una escritura antigua.

Después otra hoja.

Y finalmente un convenio firmado ante notario años atrás.

Eduardo comenzó a leer.

Su expresión se volvió seria.

—Alejandro…

—¿Qué?

El abogado levantó la vista.

—Hay una cláusula que nunca apareció en los expedientes que me entregaste.

Patricia se sentó.

—Porque papá la ocultó.

Alejandro sintió un escalofrío.

—¿Qué cláusula?

Patricia señaló el documento.

—Una relacionada con las familias que ya vivían ahí cuando él compró el inmueble.

Alejandro recordó inmediatamente a Ernesto.