El millonario llegó furioso a cobrar tres meses de renta atrasada… pero al abrirse la puerta encontró a una niña de siete años cosiendo hasta lastimarse las manos, y lo que había debajo del colchón cambió por completo el motivo de su visita

entró en la oficina cargando una carpeta vieja.

Pero no llegó sola.

Detrás de ella venía Roberto.

Alejandro se levantó inmediatamente.

—¿Qué hace él aquí?

Patricia cerró la puerta.

—Porque necesitas escuchar a los dos.

Roberto dejó un sobre sobre la mesa.

—Antes de acusarme de robarte, revisa esto.

Alejandro ni siquiera lo tocó.

—¿Y las cuentas falsas?

—No son falsas.

—¿Los desalojos?

—No eran desalojos.

—¿La preventa?

Roberto se quedó callado.

Alejandro soltó una risa amarga.

—Eso pensé.

Patricia abrió la carpeta.

—Alejandro, papá compró este edificio hace más