destruir la verdad completa.
Alejandro tomó el sobre amarillo.
—Mariana, no se mueva de ahí.
—Hay algo más.
Se detuvo.
—¿Qué?
—Al final de la carta su padre escribió el nombre de la persona que sabía todo desde el principio.
Alejandro miró a Patricia.
Luego a Roberto.
Ambos estaban frente a él.
—¿Quién?
Mariana inhaló lentamente.
—Es alguien que está con usted ahora mismo.
Alejandro levantó la mirada.
Y antes de que Mariana pronunciara el nombre, la llamada se cortó.