su firma actual.
Otro silencio.
—Entonces, ¿de qué hablas?
Mariana leyó una sola línea de la carta.
Y Alejandro sintió que todo lo que creía saber sobre su familia acababa de romperse.
Porque su padre no había dejado instrucciones únicamente sobre el edificio.
Había dejado una confesión.
Una que explicaba por qué Elena López había puesto el dinero.
Por qué la familia de Mariana nunca había sido desalojada mientras él vivió.
Y por qué, antes de morir, había escondido dos documentos en lugares diferentes para asegurarse de que nadie pudiera