PARTE 2: LA ÚLTIMA CENA

pude levantarme.

—Tu papá sigue vivo.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué?

—Pasó la noche. Está delicado, pero sigue preguntando por ti.

Lloré entonces.

No por Rodrigo.

No por Teresa.

Por las horas que casi me habían robado para siempre.

Mi hermana ya tenía preparada una mochila con documentos provisionales y ROPA.

Ropa

Nos fuimos directamente a León.

Cuando entré en terapia intensiva, mi padre estaba débil, pero consciente.

Le tomé la mano.

Abrió lentamente los ojos.

—Sabía que vendrías.

Apoyé la frente contra sus dedos.

—Perdóname por tardar.

Él negó apenas