con la cabeza.
—Lo importante es que llegaste.
Semanas después inicié el divorcio.
Las grabaciones y demás pruebas quedaron en manos de las autoridades y de mi abogada.
Anatomía
Nunca
regresé a vivir con Rodrigo.
Meses después, mi padre pudo volver a casa.
El siguiente Año Nuevo lo celebramos juntos.
Éramos cinco alrededor de una mesa pequeña.
No dieciocho.
Nadie me daba órdenes.
Nadie revisaba mi teléfono.
Nadie decidía cuándo podía visitar a mis padres.
Crianza de los hijos