algo que sí cambió.
La casa dejó de ser el centro de nuestra discusión.
El centro pasó a ser la verdad.
Con el tiempo, la situación documental siguió el camino que correspondía a los papeles y a las personas involucradas.
Lo importante para mí fue recuperar el control sobre mis propios documentos y dejar claro que no había autorizado aquello
que se había hecho en mi nombre.
La casa también volvió a tener una rutina.
La puerta azul siguió ahí.
La cerradura negra fue reemplazada.
No hice una ceremonia.
No