pedidos y anunció públicamente que invitaba a todos es quien debe asumir la responsabilidad. Si consideras que Lucas debería pagarlo, puedes arreglarlo con él.
Beatrice volvió a acercarse el teléfono a la boca.
—¡Lucas, paga esta cuenta ahora mismo!
—No puedo, mamá.
—¿Cómo que no puedes?
—¡No me queda dinero!
La llamada terminó de golpe.
Lucas había colgado.
Durante varios segundos nadie se movió.
El silencio era insoportable.
Retiré con calma la factura de la bandeja de plata y dejé a la vista los documentos legales.
—Hay algo más que