Parte 2: La casa que ya no podían quitarmekara

bancarios, documentos y cualquier copia de llaves.

No era una expulsión improvisada.

Era un proceso claro.

Documentado.

Legal.

Mi hijo no podía decir que yo los había dejado en la calle sin aviso.

Pero tampoco podía seguir viviendo en mi casa como si fuera dueño de ella.

El banco nos entregó los movimientos completos dos días después.

Las transferencias a MZ Soluciones Integrales sumaban seiscientos cuarenta mil pesos.

No eran “regularizaciones”.

Eran pagos para cubrir un préstamo que Mauricio y Verónica habían adquirido meses antes. Un préstamo que, según los