A los 52 años, seguía siendo virgen. Aquella noche, por primera vez, quiso que un hombre se quedara kara… hasta que un mensaje en su teléfono reveló por qué había sido tan paciente durante tres meses

abrazara, la besara y se dejara disfrutar de sentirse deseada sin preocuparse inmediatamente por la mañana siguiente kara.

Claire también tenía deseos.

A veces, muy intensos.

Pero cuando era joven se había hecho una promesa:

Su primera vez nunca sería con un hombre que deseara más su cuerpo que a ella.

Claire nunca había considerado que su rostro fuera especialmente hermoso, pero su cuerpo siempre llamaba la atención. Incluso con ropa discreta, era difícil ocultar su pecho y sus curvas.

A los veinte años, las miradas de los hombres la