—Busqué?
—Durante años?
—No registraba tu habitación.
Pausa.
—Trabajaba aquí porque era el único lugar donde podía estar cerca del archivo sin levantar sospechas.
Sebastian sintió una oleada de indignación.
—Entonces sí viniste infiltrada.
—Vine buscando una carta que tu madre me dijo que algún día debía encontrar.
—Es diferente?
—Sí.
—Mucho.
—Desde tu perspectiva.
—Desde la mía también.
Ella no retrocedió.
Eso empezaba a resultarle irritantemente familiar.
—Y Mia?
—No debía estar aquí.
—Entonces cómo encontró la llave?
Natalie palideció otra vez.
—Eso es lo que no entiendo.
Fueron