Usó parte del dinero del fideicomiso para estudiar administración de propiedades.
No porque Sebastian lo pidiera.
Porque después de años gestionando una casa inmensa entendió que sabía más de operaciones de lo que cualquiera había valorado.
Empezó en una empresa ajena.
Eso irritó a Sebastian.
—Tenemos una división de propiedades.
—Exactamente.
—Te daría puesto.
—Exactamente.
—No entiendo.
—Quiero saber si soy buena cuando mi apellido no firma la nómina.
Aquello lo dejó callado.
Tres años después, ella volvió a Cross Holdings.
No como “hermana del dueño”.
Como directora de operaciones