del servicio comunitario
Las trescientas horas de servicio comunitario ordenadas por el juez Williams se diseñaron específicamente para reparar el daño que Marcus había causado a la confianza y la seguridad del vecindario. Bajo la supervisión tanto del personal penitenciario como de voluntarios de la comunidad, Marcus debía ayudar a instalar sistemas de seguridad, reparar propiedades dañadas y participar en sesiones de formación sobre vigilancia vecinal.
El aspecto más significativo de su servicio consistía en encuentros cara a cara con sus víctimas, facilitados por mediadores cualificados y diseñados para ayudar