Me divorcié embarazada de tres meses; diez años después, mi exmarido entregó un premio a su propio hijo sin saber quién era

había divorciado.

—¿Qué dijo?

—Que conmigo había una historia que nunca terminó.

Y contigo una vida que se había vuelto demasiado real.

Tragué saliva.

—Eso no es amor.

—No.

Vanessa asintió.

—Era cobardía.

Aquella palabra me sorprendió.

—Ethan siempre fue brillante para conseguir cosas difíciles.

Pero emocionalmente…

Sonrió.

—Cuando algo se volvía complejo, buscaba una puerta de salida.

Yo fui esa puerta.

Silencio.

—¿Por qué me dices esto?

—Porque durante años pensé que tú me odiabas.

—Ya te dije…

—Y yo te odié a ti.

Eso sí me sorprendió.

—¿Por