se casó contigo porque su familia lo presionó para dejar de esperarme.
Aquello dolió, aunque ya sospechaba parte.
—Cuando regresé, creyó que quería recuperar aquella vida.
—Y tú también.
Vanessa sonrió sin alegría.
—Durante unas semanas.
—¿Qué ocurrió?
—Me hablaba de ti.
La miré.
—¿Qué?
—Constantemente.
“Laura organiza mejor esto.”
“Laura no bebe ese vino.”
“Laura odiaría este hotel.”
“Laura habría elegido otra ruta.”
Vanessa soltó una risa.
—Incluso de vacaciones contigo ausente, tú estabas en todas partes.
No quería escuchar.
Pero tampoco podía irme.
—Le pregunté por qué se