que tienen en ese momento.
Leo arqueó una ceja.
—Eso sonó a terapia.
—Muchísima.
Reí.
—Pero sí desearía haber sabido que existías.
Leo asintió.
—Yo también habría querido conocerte antes.
Ethan tragó saliva.
—Aunque…
Nuestro hijo me miró.
—Creo que mamá hizo un buen trabajo.
—El mejor —respondió Ethan.
Me emocioné.
—Ya basta.
Leo volvió a observar la foto.
—Qué raro.
—¿Qué?
—Si ese día no hubieras ido al colegio…
Ethan me miró.
Era verdad.
Había sustituido en el último minuto a otro patrocinador.
—Quizá nos habríamos enterado después —dije.
—