estabas embarazada.
—Ya lo sabía.
—No sabes todo.
Sacó otra carta.
—Daniel quería confesar.
Me quedé inmóvil.
—¿Qué?
—Planeaba entregar las pruebas y aceptar las consecuencias. Pero alguien descubrió lo que estaba preparando.
—Richard.
Gabriel asintió.
—Daniel recibió fotografías tuyas saliendo de casa, entrando al trabajo, comprando cosas para el bebé.
Sentí frío.
—¿Lo estaban siguiendo?
—Sí.
—¿Por eso se marchó?
—Fue una de las razones.
—¿Una de ellas?
Gabriel bajó la mirada.
—La otra fue cobardía, Elena. No voy a convertirlo en un héroe. Daniel tomó malas decisiones. Participó