haber terminado hace ocho años.
Había decenas de documentos.
Pero uno llamó mi atención.
Era una póliza.
—¿Qué es esto?
Daniel tragó saliva.
—Dinero que guardé para Caleb.
—No quiero dinero robado.
—No lo es. Trabajé durante años fuera de España con otro nombre. Está documentado y declarado. Gabriel puede comprobarlo.
Cerré la carpeta.
—El dinero no arregla ocho años.
—Lo sé.
—Y aparecer ahora tampoco te convierte automáticamente en su padre.
—También lo sé.
Lo miré.
—Entonces dime qué quieres.
Daniel tardó unos segundos.
—La oportunidad de pedirle perdón